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Las ventajas del oro frente al bitcoin y otras criptomonedas

21 de marzo de 2019

El bitcoin y, en general, las criptomonedas, se pusieron de moda en 2017, año en el que la disparatada revalorización del primero hizo pensar a muchos analistas que podría convertirse en una alternativa al oro como valor refugio y elemento de protección de las carteras de inversión. El tiempo y, especialmente, la corrección sufrida por los mercados de capitales en el cuarto trimestre de 2018, ha demostrado que, aunque pueden tener su lugar en el sistema financiero, las criptomonedas no pueden reemplazar el papel que desempeña el oro.

 

El bitcoin comenzó a cobrar protagonismo en los medios de comunicación generalistas en el año 2017, gracias a su enorme revalorización, que le permitió, a lo largo de ese año, superar un hito que muchos analistas habían fijado como fundamental para la evolución de las criptomonedas: en ese año, el valor de un bitcoin superó por primera vez al de una onza de oro.

 

Una revalorización del 1.476%

No solo eso: mientras que el metal registraba una revalorización positiva de un 13%, en línea con lo que había ido registrando en los años posteriores al fin del patrón oro (1971), el bitcoin pasó de valer 985,56 dólares el 2 de enero de 2017 a nada menos que 15.527,80 dólares el 1 de enero de 2018. Una revalorización de nada menos que el 1.476,35%. Y eso que unas semanas antes había registrado su nivel máximo, con 17.549,67 dólares la onza.

En ese momento, diversos analistas comenzaron a especular con la posibilidad de que el bitcoin pudiera reemplazar al oro como el valor refugio del futuro.

bitcoin no es valor seguro

Sin embargo, el Consejo Mundial del Oro analizó esta cuestión en un informe publicado en enero de 2018 y titulado significativamente ‘Las criptomonedas no son un sustituto del oro’.

En la introducción de ese informe, señalaban que las criptomonedas pueden convertirse en una parte establecida del sistema financiero. Pero en nuestra opinión, invertir en oro es totalmente diferente porque es menos volátil, tiene mayor liquidez, cotiza en un marco regulatorio establecido, tiene un papel reconocido en las carteras de inversión y cuenta con múltiples fuentes de suministro y demanda.

 

Volatilidad

Una de las características del bitcoin que más preocupa a los inversores es su enorme volatilidad. Todo lo contrario que el oro: desde que Nixon acabó con el patrón oro a principios de los años 70 del siglo XX, el precio del metal se ha revalorizado un 10% de media anual.

En cambio, el bitcoin ha protagonizado una extrema volatilidad: solo en 2017, su valor se multiplicó por más de 13, para caer más de un 40% entre diciembre de ese año y enero del siguiente. Desde 2015 ha protagonizado numerosas subidas y bajadas que se visualizan en el siguiente gráfico, en el que aparece comparado con la evolución del precio del oro, del índice S&P 500 de la bolsa estadounidense y del dólar.

Gráfica de volatilidad del bitcoin frente al oro

Su volatilidad es tan extrema que, de media, el precio del bitcoin se mueve alrededor de un 5% al día, un nivel tan alto que solo es apropiado para los inversores especuladores, pero nunca puede ser una característica de una moneda y, mucho menos de un activo refugio.

 

Liquidez

Para los inversores resulta fundamental que un activo que aspira a ser considerado como refugio tenga liquidez inmediata. En el caso del bitcoin, sus inversores tienden a comprar y a conservar, más que a vender.

bitcoin frente a pantalla con valores de mercado

A la hora de hacerlo, además, existen importantes costes en la transacción, tanto en términos monetarios como de tiempo. Ello se debe a que el mercado de las criptomonedas es muy pequeño en comparación con el del oro y otras divisas: el volumen diario de negociación del bitcoin (2.000 millones de dólares) equivale a menos del 1% del volumen diario de negociación del oro.

En cambio, el oro disfruta de una liquidez inmediata, en cualquier momento y lugar, con un precio fijado y conocido en todo el mundo. Incluso en situaciones de grave crisis, como los momentos posteriores a un terremoto o un tsunami, es posible comprar bienes con oro, algo muy difícil de repetir con bitcoin, sobre todo si no se dispone de una conexión a Internet.

 

Correlación con otros activos

El hecho de que el bitcoin no pueda constituir un valor refugio se puso claramente de manifiesto en el cuarto trimestre de 2018, cuando los mercados de capitales registraron su peor cuarto desde el año 2009.

Ese momento de caída de los mercados era la oportunidad para comprobar el comportamiento del bitcoin y las criptomonedas. Sin embargo, éstas demostraron tener una alta correlación respecto a los activos sobre los que tenían que proteger a los inversores.

Así, como se puede ver en el gráfico, mientras el Nasdaq se dejaba un 19% en el trimestre, la cotización del bitcoin cayó aún más, un 55%. En ese mismo periodo, el oro se revalorizó un 9,4%, demostrando tener una correlación negativa con el Nasdaq (-0,73, frente a +0,69 del bitcoin).

Gráfica Oro vs bitcoin y Nasdaq

Se trata de una cuestión muy importante, ya que el cuarto trimestre del año pasado ha sido uno de los pocos periodos en que el mercado ha vivido una situación de estrés desde la crisis financiera, y los inversores han tenido la oportunidad de sacar conclusiones sobre el comportamiento del oro respecto al de las criptomonedas.

 

Razones para confiar más en el oro

Los argumentos a favor del oro y en contra del bitcoin como activo refugio no solo proceden del Consejo Mundial del Oro que, en cierta forma, podría considerarse como una parte interesada. También publicaciones de prestigio como la revista Forbes han dedicado espacio a analizar la cuestión y han llegado, prácticamente, a la misma conclusión.

 

6 razones por las que las criptomonedas no pueden reemplazar al oro como valor refugio y protección de las carteras de inversión

 

1. Las criptomonedas se parecen demasiado al sistema de dinero fiat, porque no se hallan respaldadas por ninguna commodity física y su suministro está limitado de forma artificial.

2. El oro tiene una liquidez inmediata, gracias al enorme tamaño de su mercado. En cambio, el tamaño del mercado de criptomonedas es mucho más reducido y hay que dividirlo entre no menos de 1.170 denominaciones diferentes.

3. La mayoría de las criptomonedas va a desaparecer en cuanto se produzca la primera corrección seria del mercado, como sucedió con las empresas tecnológicas en el año 2000.

4. La falta de seguridad afecta a su efectividad, ya que cada poco tiempo se conocen noticias de ‘hackeos’ por valor de millones de dólares. En cambio, con las actuales medidas de seguridad resulta muy complicado perpetrar un robo de oro en una cámara de alta seguridad. Y aunque así fuera, éstas se encuentran cubiertas por sus correspondientes pólizas de seguros.

5. El autobombo y la especulación son elementos característicos de este mercado. Inversores experimentados como Ray Dalio, gestor de Bridgewater Associates, el mayor hedge fund del mundo, tienen clara su opinión:

“El bitcoin no es un auténtico refugio debido a su enorme volatilidad, a diferencia del oro. El mercado del bitcoin es altamente especulativo, es una burbuja”.

6. Las criptomonedas no tienen la historia del oro como valor refugio y muestran una correlación directa con otros activos como bonos y acciones, a diferencia del metal.

 

A esta corriente de opinión contraria al bitcoin como elemento de protección de las carteras se han sumado también importantes ejecutivos de grandes bancos de inversión. Uno de los más claros al respecto ha sido Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, quien aseguró, en septiembre de 2017 (en plena subida del bitcoin) que:

“La burbuja del bitoin es peor que la de los bulbos de tulipán [que asoló Holanda y Europa en el siglo XVII] y no va a acabar bien: alguien saldrá perjudicado. Las divisas cuentan con un soporte legal, pero el bitcoin no, y va a estallar”.

 

Conclusión

La conclusión es clara: aunque las criptodivisas puedan tener su papel en los mercados financieros, su comportamiento en momentos de incertidumbre en éstos, como sucedió en el cuarto trimestre de 2018, demuestra que no son un sustituto viable para el oro.

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